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LOS SACERDOTES |
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Los Sacerdotes |
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La función sacerdotal en Egipto no era producto de
una vocación y no tenía por objeto conducir a los fieles por los caminos
de Dios. El sacerdote en Egipto no oraba, ni era el censor de la moral
publica, ni estaba obligado al proselitismo. Su razón de ser estaba en si
mismo y en función del dios a quien servía. El sacerdote era el servidor del dios y existía para el mantenimiento del dios y su casa. Debía conservar limpios y puros el templo y los atributos divinos, pues cualquier mancha era una amenaza para el Poder Mágico de la Divinidad. Era deber suyo preservar de miradas impuras la estatua encerrada en la obscuridad profunda del Sancta Sanctorum y sobre todo de atender el servicio de las ofrendas y cumplir el ritual del culto divino a fin de que el dios y su templo pudieran asegurar su función, es decir el mantenimiento del equilibrio universal, la renovación de la creación y la continuidad de los fenómenos cósmicos, como el orto, el ocaso del sol, el retorno de las estaciones, la crecida anual del Nilo, etc. |
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El ideal del sacerdote y su esperanza, era la de servir correctamente a
la divinidad, llevar una vida ejemplar y esperar la recompensa de una
vida en el Mas Allá. Se les exigía una profunda formación para ser
capaces de leer y escribir correctamente y realizar a la perfección los
ritos. pero en ningún momento se les exigían extraordinarios estudios
religiosos. Sin embargo algunos de ellos eran verdaderas lumbreras y
hombres de ciencia, estando estos en lugares clave. El atuendo sacerdotal era de ropa de lino blanco y sandalias (algo que solo compartía la Nobleza) y en algunas ocasiones por razón de rango llevaban pieles de leopardo y algunas joyas. Diariamente los sacerdotes se levantaban por la mañana cuando salía el sol y a continuación vestían e incensaban y además ungían con aceite la estatua de la divinidad. Durante este rito el templo permanecía cerrado a los ajenos al mismo. Al medio día se ponía Agua de purificación a las Fuentes Sagradas y el santuario era nuevamente limpiado. |
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Por la noche, se realizaban nuevas ofrendas a la divinidad, pero el santuario no era abierto. En algunos días -varias veces al año- la divinidad era paseada en procesión por las calles, y trasladada en barco por el Nilo. En estas ocasiones se solían pronunciar oráculos y los sacerdotes contestaban peticiones. En los templos por regla general las funciones sacerdotales fueron desempeñadas por hombres, aunque se conoce la existencia de sacerdotisas durante el Reino Antiguo y el Reino Medio. Después con el Imperio Nuevo su función quedo meramente reducida a "Cantoras Litúrgicas" En el Antiguo Egipto, la clase sacerdotal egipcia no era una unidad. Los sacerdotes se encuadraban en una organización jerárquica independiente en cada templo, por lo que es mas correcto hablar de "sacerdocios". |
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No existió una unidad entre ellos de apoyo total a la Realeza de turno. Aunque en determinadas épocas y circunstancias algún que otro templo, si apoyó a la Casa Real de Egipto. En la Época Baja, se sabe que al parecer existieron Cofradías de Sacerdotes en la que sus miembros pagaban cuotas anuales dirigidas a mantener el culto de la divinidad y a la celebración de ceremonias religiosas. En el templo los oficios diarios se celebraban 3 veces al día en el santuario, aparte de las ceremonias en las Festividades religiosas puntuales. Durante las ceremonias religiosas funerarias, siempre había un Sacerdote Lector que era el encargado de recitar las Formulas Mágicas que ayudarían al difunto en el Mas Allá. En los servicios diarios, el culto era el símbolo del servicio al dios, y consistía en Vestirlo y Alimentarlo. Se le servían manjares en bandejas y las sobras se distribuían entre las estatuas de particulares admitidos en el templo, y finalmente lo que pudiese quedar se daba a aquellos a quienes el Faraón les había previsto una renta alimentaria a costa del Templo. La subsistencia estaba garantizada por la propia importancia del Templo. |
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Sin embargo los sacerdotes no tenían grandes ingresos privados. Recibían
las ofrendas que se depositaban en los templos, y a continuación
efectuaban trueques para poder disponer de los productos de que carecían.
En determinadas ocasiones el pueblo realizaba ofrendas, las cuales
consistían en productos de consumo; tales como utilizados en los
ritos del culto. Las ofrendas eran de: bebidas, panes dulces, verduras y
flores, perfumes, aceites y ungüentos, etc. También se realizaban
sacrificios, que generalmente se celebraban en ceremonias funerarias y
el Rey en persona o su substituto, sacrificaba un animal, que en general
era una bestia salvaje del desierto. |
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KHEKHEPERRE-SUBU, Sacerdote egipcio, VIII dinastía. (s. XXII a.C.) |
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